1. Parte los tomates por la mitad y rállalos por la cara cortada en la parte gruesa de un rallador, hasta que solo quede la piel en la mano; tira la piel.
2. Corta la cebolla y el pimiento sin semillas en dados muy pequeños y pica fino el ajo.
3. En una sartén ancha de fondo grueso, pocha la cebolla y el pimiento en el aceite de oliva a fuego lento 15–20 minutos, hasta que estén completamente tiernos, dulces y ligeramente caramelizados.
4. Añade el ajo, sofríelo 1 minuto y luego echa el tomate rallado, el azúcar y la sal.
5. Cuécelo a fuego lento, removiendo a menudo, 30–40 minutos, hasta que el tomate pierda el agua y la salsa quede de color rojo oscuro, espesa y con textura de mermelada, y el aceite empiece a separarse por los bordes.
6. Úsalo enseguida para arroces, guisos y pescados, o guárdalo frío, cubierto de aceite, en la nevera 1 semana.
Consejo: El sofrito es la base de la cocina española: merece la pena hacer el doble y congelarlo en porciones pequeñas.
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