1. No escames ni evisceres las sardinas (enteras quedan más jugosas): solo acláralas con agua fría y sécalas bien.
2. En un bol, espolvorea los pescados con la sal marina gruesa, mézclalos con cuidado y déjalos reposar 15–20 minutos, hasta que la sal se absorba un poco.
3. Mientras tanto, calienta mucho la parrilla (o una sartén grill estriada) y engrasa ligeramente la rejilla.
4. Coloca las sardinas una junto a otra y ásalas 2–3 minutos por cada lado, hasta que la piel se dore y haga ampollas; dales la vuelta una sola vez, para que no se rompan.
5. Pásalas a una fuente, riégalas con el aceite de oliva, espolvoréalas con el perejil picado fino y sírvelas con gajos de limón.
6. Están mejor sobre una rebanada de pan: el pan absorbe el jugo que gotea.
Consejo: En verano, en temporada de sardinas (de junio a agosto), están más grasas y sabrosas: hazlas entonces.
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