1. Cuece los huevos 9–10 minutos hasta que estén duros, enfríalos en agua fría, pélalos y córtalos en rodajas con un cortahuevos o un cuchillo afilado.
2. Si usas gambas congeladas, descongélalas la noche anterior en la nevera; escúrrelas bien sobre papel de cocina.
3. Corta el pepino en rodajas finas, el limón en gajos y separa el eneldo en ramitas.
4. Unta las rebanadas de pan con una capa fina de mayonesa y pon sobre cada una una hoja de lechuga.
5. Coloca sobre la lechuga, una junto a otra, las rodajas de huevo y de pepino; luego amontona encima generosamente las gambas y ponles un poco de mayonesa.
6. Decóralo con ramitas de eneldo y gajos de limón y sírvelo enseguida, con cuchillo y tenedor.
Consejo: El räksmörgås es un clásico de las cafeterías suecas y de los restaurantes de playa en verano: cuanto más alto se amontonan las gambas, más orgulloso está el cocinero. Aquí el protagonista no es el pan, sino lo que va encima, así que sé generoso. Lo mejor es comprar gambas cocidas con cáscara y pelarlas tú, pero las ya peladas también quedan perfectas.
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