1. Lava el cilantro y el perejil, escúrrelos bien y corta los tallos más gruesos (los finos pueden quedarse).
2. Corta los chiles verdes en rodajas; si quieres una salsa más suave, quítales las semillas.
3. Tuesta el cardamomo y el comino en una sartén seca medio minuto y luego machácalos en el mortero.
4. Pon en la picadora las hierbas, el chile, el ajo, las especias y la sal y tritúralos hasta obtener una pasta gruesa, como un pesto.
5. Con la máquina en marcha, añade el aceite de oliva, el zumo de limón y el agua necesaria para obtener una salsa untable pero todavía granulosa.
6. Ponla en un tarro, cubre la superficie con una capa fina de aceite y guárdala en la nevera.
Consejo: El zhug (o s'chug) procede de la cocina judía yemení y hoy es una de las salsas picantes más populares de Israel: se pone en el falafel, el sabich, la sopa o los huevos. La capa de aceite conserva su color; en la nevera aguanta aproximadamente 1 semana, pero también puedes congelarla en una cubitera.
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