1. Vierte en una cazuela pequeña la salsa de soja, el mirin y el sake y añade el azúcar.
2. Llévalo a ebullición a fuego medio, removiendo, hasta que el azúcar se disuelva por completo.
3. Baja el fuego y cuécela destapada, apenas borboteando, 8–10 minutos, hasta que se reduzca aproximadamente un tercio.
4. Compruébalo con una cuchara: si cae despacio, como un almíbar, está lista; al enfriarse espesa todavía más.
5. Retírala del fuego y deja que se enfríe por completo.
6. En un tarro limpio, se conserva 3–4 semanas en la nevera; úsala como glaseado para pollo, salmón, tofu o albóndigas.
Consejo: El teriyaki original lleva solo estos cuatro ingredientes; las salsas compradas suelen espesarse con almidón. Píntala sobre la carne al final de la cocción, porque con el azúcar se quema con facilidad.
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