1. Si has frito albóndigas o carne, haz la salsa en la misma sartén: tira la grasa de freír y deja los restos tostados.
2. Derrite la mantequilla a fuego medio, espolvorea la harina y tuéstala removiendo sin parar 3–4 minutos, hasta que tome color avellana.
3. Vierte el caldo caliente poco a poco, removiendo sin que queden grumos, y raspa mientras tanto los restos tostados del fondo de la sartén.
4. Añade la nata y cuécela a fuego bajo 5 minutos, hasta que espese y quede cremosa.
5. Incorpora la salsa de soja y la mermelada de arándanos rojos y salpimiéntala.
6. Sírvela caliente, con albóndigas suecas (köttbullar), puré de patatas y mermelada de arándanos rojos.
Consejo: La brunsås es la salsa «para todo» de la cocina casera sueca, y sin ella no se conciben las köttbullar. La salsa de soja es el ingrediente secreto de las abuelas suecas: da color y un sabor profundo y salado. La mermelada de arándanos la hace agradablemente redonda y ligeramente dulce: no te la saltes, es la que le da el verdadero carácter sueco.
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