1. Tuesta las semillas de sésamo en una sartén seca, sacudiéndola sin parar, 2–3 minutos, hasta que empiecen a oler y estén ligeramente doradas.
2. Todavía calientes, ponlas en el mortero (o en una picadora pequeña) y machácalas hasta obtener una pasta espesa y aceitosa: son 3–5 minutos.
3. Añade el azúcar y sigue machacando hasta que se disuelva.
4. Incorpora poco a poco la salsa de soja, el vinagre de arroz y el mirin.
5. Por último, aligérala con el dashi hasta la consistencia deseada: más espesa para mojar, más ligera para aliñar ensaladas.
6. En un tarro, se conserva 1 semana en la nevera; sírvela con shabu-shabu, fideos fríos y verduras cocidas.
Consejo: La goma-dare es, junto con el ponzu, la pareja clásica del shabu-shabu. Si tienes prisa, puedes prepararla con 3 cucharadas de tahini en lugar de la pasta de sésamo tostado.
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