La salsa de manzana es el acompañamiento clásico de la cocina anglosajona para la carne asada: agridulce, sedosa y lista en pocos minutos. Va mejor que nunca con el cerdo asado, el pato o la oca.
1. Pela 600 g de manzanas, quítales el corazón y córtalas en dados grandes.
2. Ponlas en un cazo, rocíalas con 2 cucharadas de zumo de limón y añade 2–3 cucharadas de agua para que no se peguen.
3. Cuécelas tapadas a fuego mínimo 12–15 minutos, hasta que la manzana se deshaga por completo y se aplaste fácilmente con un tenedor.
4. Incorpora 40 g de azúcar y 1 cucharadita de canela; ajusta la cantidad de azúcar según la acidez de la manzana, probando mientras tanto.
5. Aplástala con un tenedor hasta que quede cremosa; si la quieres totalmente lisa, también puedes triturarla con la batidora de mano.
6. Por último, añade 20 g de mantequilla y una pizca de sal: así queda brillante y sedosa. Sírvela templada o fría.
Consejo: La manzana ácida (por ejemplo, la reineta) es la mejor: su sabor agridulce corta muy bien la grasa de la carne asada.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.