1. Derrite la mantequilla en un cazo a fuego medio, con cuidado de que no se dore.
2. Echa la harina y tuéstala 1-2 minutos sin dejar de remover: es el roux blanco.
3. Añade la leche poco a poco, removiendo todo el tiempo para que no se formen grumos.
4. Cuécela a fuego lento, removiendo a menudo, hasta que la salsa espese y cubra el dorso de la cuchara.
5. Salpimienta y ralla una pizca de nuez moscada.
6. Si queda demasiado espesa, aclárala con un poco de leche caliente; sírvela lisa y sin grumos.
Consejo: La bechamel es una de las salsas madre de la cocina francesa: el secreto está en que no tenga grumos, y eso se consigue añadiendo la leche poco a poco y removiendo sin parar. Si añades la leche caliente, se integra de manera más uniforme.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.