1. Parte las granadas por la mitad y desgrana los granos golpeándolas sobre un bol con agua; retira las membranas blancas.
2. Tritura los granos unos segundos en la picadora (las pepitas interiores no deben molerse) y luego exprime el zumo a través de un colador o una gasa: saldrán unos 800 ml.
3. Lleva el zumo a ebullición en una cazuela ancha de acero inoxidable y cuécelo a fuego lento, sin tapa, removiendo de vez en cuando.
4. Al cabo de unos 40–50 minutos, cuando se haya reducido a un tercio y tenga consistencia de almíbar, incorpora el cilantro en grano molido, la canela y una pizca de sal.
5. Cuécelo 5 minutos más, hasta que cubra el dorso de la cuchara con una capa fina de color granate oscuro; al enfriarse espesa todavía más.
6. Una vez frío, envásalo en tarros y sírvelo con brochetas, pescado a la parrilla, plov o en ensaladas: es la joya agridulce de la cocina azerbaiyana.
Consejo: Si la granada es muy dulce, un poco de zumo de limón le dará el característico toque ácido. En la nevera se conserva durante meses; si tienes prisa, la melaza de granada comprada es una buena base.
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