1. Amasa la harina con la sal, 1 cucharada de aceite y el agua hasta obtener una masa blanda y elástica, divídela en 4 partes, úntalas con aceite y déjalas reposar 30 minutos. Estíralas sobre una superficie aceitada hasta que estén finas como el papel y hazlas en una sartén sin grasa muy caliente 1 minuto por cada lado. Cuando se enfríen, córtalas en tiras de 1 cm.
2. Frota los muslos de pollo con el curry en polvo, el chile en polvo y la sal, cúbrelos con el agua y cuécelos tapados 35 minutos. Separa la carne del hueso y desmenúzala pequeña; reserva la salsa espesa del curry.
3. En un wok o una sartén ancha, calienta el aceite y sofríe 2 minutos la cebolla, el ajo, las hojas de curry y el chile verde picados.
4. Añade el puerro en rodajas finas, la zanahoria en tiras y la col en juliana y saltéalo a fuego fuerte 3–4 minutos, para que se quede crujiente.
5. Aparta las verduras a un lado, vierte los huevos batidos en el fondo del wok y revuélvelos. Añade el pollo, las tiras de roti y la salsa del curry y saltéalo todo junto 3–4 minutos, troceándolo y removiéndolo con dos espátulas (o con una espátula metálica afilada).
6. Sírvelo bien caliente, regado con el resto de la salsa del curry.
Consejo: Es la comida callejera nocturna más popular de Sri Lanka: los vendedores lo trocean sobre la plancha caliente con dos espátulas metálicas, haciendo un ruido rítmico que se reconoce desde lejos. También puedes hacerlo con tortillas o paratha ya hechas.
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