1. Disuelve la levadura en el agua tibia. Pon la harina con la sal en un bol, vierte el agua con la levadura y amásalo 10 minutos hasta obtener una masa dura, lisa y elástica (debe quedar más firme que la masa de pan). Déjala levar tapada 1 hora.
2. Divide la masa en 16 trozos iguales. Estira cada uno en un cilindro fino de unos 60 cm, dóblalo por la mitad y retuerce los dos hilos como una cuerda; forma un aro y une bien los extremos.
3. Déjalos reposar tapados 15 minutos; mientras tanto, precalienta el horno a 230 °C y lleva a ebullición agua en una olla grande, con la miel disuelta.
4. Echa los aros de 2 en 2 o de 3 en 3 en el agua con miel hirviendo y cuécelos más o menos 1 minuto (hasta que suban a la superficie); luego sácalos con una espumadera.
5. Todavía húmedos, moja una mitad en semillas de amapola y la otra en sésamo (o espolvoréalos con ellas), ponlos en una bandeja con papel de horno y hornéalos 15–18 minutos, hasta que estén dorados.
6. Están mejor recién hechos y templados, solos o con mantequilla y queso.
Consejo: El obwarzanek es una especialidad de Cracovia documentada desde 1394 y con indicación geográfica protegida de la UE: el escaldado es lo que le da su corteza brillante y crujiente y su interior correoso. Es pariente del bagel y en Cracovia se vende en cada esquina en carritos azules.
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