1. Lleva el agua a ebullición.
2. Pon las bolsitas de rooibos en una jarra o una tetera y vierte encima el agua hirviendo.
3. Déjalo infusionar 5–7 minutos; el rooibos no amarga aunque infusione más tiempo, así que también puedes prepararlo más fuerte.
4. Saca las bolsitas y disuelve la miel en el té caliente.
5. Corta el limón en rodajas y pon una en cada taza.
6. Sírvelo caliente o, una vez frío, con cubitos de hielo, como té helado.
Consejo: El rooibos («arbusto rojo») es una planta que solo crece en la cordillera del Cederberg, en Sudáfrica; no tiene cafeína, así que puedes darlo sin problema por la noche y a los niños. En Sudáfrica a menudo se toma con leche y azúcar, como el té negro. En verano, aromatizado con una rama de canela o piel de naranja, también está estupendo helado.
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