1. Pon las semillas de amapola en un cazo, cúbrelas con agua hirviendo y cuécelas a fuego bajo 15 minutos; luego escúrrelas y muélelas dos veces (en un molinillo de amapola o en un robot potente): así el relleno queda cremoso. Mezcla la amapola molida con la miel, las pasas remojadas, las nueces picadas y la ralladura de naranja.
2. Templa la leche y deja que la levadura haga espuma en ella con 1 cucharadita de azúcar durante 10 minutos. Amasa la harina con el resto del azúcar, las yemas, la leche con levadura y la mantequilla fundida hasta obtener una masa lisa y elástica; déjala levar tapada 1 hora.
3. Monta las claras a punto de nieve firme e incorpóralas con cuidado al relleno de amapola.
4. Estira la masa levada sobre papel de horno enharinado en un rectángulo de unos 35×30 cm, extiende encima el relleno de manera uniforme (dejando libres 2 cm del borde) y enróllala apretando con ayuda del papel; dobla los extremos hacia dentro.
5. Pon el rollo con el papel en una bandeja (o envuélvelo sin apretar en papel de horno, para que no se agriete), déjalo levar tapado 30 minutos y luego hornéalo en el horno precalentado a 180 °C 40–45 minutos.
6. Sírvelo frío, cortado en rebanadas gruesas; si quieres, cúbrelo con un glaseado de azúcar glas y limón.
Consejo: El makowiec es el dulce imprescindible de la Navidad y la Pascua polacas, pariente cercano del rollo húngaro de amapola (bejgli); su secreto es la amapola cocida y molida dos veces y las claras montadas, que hacen que el relleno quede ligero y jugoso.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.