1. Corta las berenjenas a lo largo en lonchas finas de unos 5 mm, sálalas por ambos lados, déjalas reposar 20 minutos y luego sécalas con papel de cocina.
2. En una sartén grande, calienta un poco de aceite a fuego medio y fríe las lonchas por tandas 2–3 minutos por cada lado, hasta que estén tiernas y doradas; pásalas a papel de cocina para que escurra el exceso de aceite y deja que se enfríen.
3. Tritura en la picadora las nueces con el ajo, el utskho suneli y una pizca de sal hasta obtener una pasta fina; luego añade el vinagre de vino, la mitad del cilantro picado fino y agua suficiente (3–5 cucharadas) para que tenga una consistencia cremosa y untable.
4. Unta una mitad de cada loncha de berenjena con una capa fina de una cucharadita de crema de nueces.
5. Enrolla las lonchas empezando por el extremo más estrecho o dóblalas por la mitad y colócalas en una fuente.
6. Espolvoréalas con granos de granada y el resto del cilantro y sírvelas tras al menos 30 minutos en la nevera: es uno de los entrantes favoritos de la mesa festiva georgiana.
Consejo: No te quedes corto al freír la berenjena: debe quedar bien tierna; si no, el rollito se rompe. También puedes prepararlos el día antes; de hecho, en la nevera están aún más ricos.
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