1. Pela el jengibre y rállalo fino: cuanta más superficie, más intenso el sabor.
2. Lleva a ebullición el jengibre rallado con 500 ml de agua y el azúcar y luego déjalo borbotear suavemente 10 minutos.
3. Retíralo del fuego y déjalo reposar 20 minutos más, para que suelte todo su sabor.
4. Cuélalo por un tamiz fino y deja que se enfríe por completo.
5. Añade el zumo de limón y pruébalo: una buena ginger beer es picante y ácida a la vez.
6. Al servir, rebájala al gusto con soda fría y sírvela con mucho hielo y rodajas de limón.
Consejo: Esta es la versión rápida sin levadura: no lleva alcohol y se puede tomar enseguida. Es el refresco tradicional de los pubs británicos y se lo puedes dar tranquilamente a los niños.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.