1. Corta las costillas en trozos siguiendo los huesos y la salchicha en rodajas; en una cazuela de fondo grueso, con un poco de agua, haz que suelten su grasa hasta que se doren por todos lados; luego añade la cebolla en dados y rehógala 5 minutos.
2. Espolvorea 2 cucharadas de harina, remueve, vierte el agua, añade el laurel y la pimienta de Jamaica, salpimienta y guísalo tapado a fuego lento 1 hora, hasta que las costillas estén tiernas.
3. Incorpora la nata agria y cuécelo destapado 10 minutos más, hasta que la salsa (la «machanka», para mojar) quede espesa y cremosa.
4. Mientras tanto, ralla fina la patata, exprime su líquido y mézclala con el huevo, las 2 cucharadas de harina restantes y una pizca de sal.
5. Calienta aceite en una sartén y fríe con una cuchara tortitas finas, 3 minutos por cada lado, hasta que estén doradas.
6. Pon el ragú bien caliente en una fuente honda en el centro de la mesa y las tortitas al lado: cada uno arranca un trozo de tortita y lo moja en la salsa.
Consejo: La palabra machanka viene del verbo bielorruso «mojar»: originalmente se comía de una fuente común, mojando con tortitas o blinis, sin cuchara.
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