1. Quita la corteza al queso manchego y córtalo en triángulos o dados de 1 cm de grosor.
2. Machaca la pimienta groseramente en el mortero.
3. En un tarro limpio de cierre hermético, coloca el queso en capas, poniendo entre ellas las ramitas de romero y tomillo y la pimienta machacada.
4. Cúbrelo con el aceite de oliva virgen extra necesario para que el queso quede completamente sumergido.
5. Ciérralo y déjalo macerar en un lugar fresco (no en la nevera) al menos 2 días, aunque mejor una semana.
6. Sírvelo como tapa, con pan; el aceite especiado también es estupendo para ensaladas.
Consejo: Elige un manchego curado o viejo: el queso tierno es demasiado blando y se deshace en el aceite.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.