1. Lamina las setas y pica pequeños la cebolla y el jalapeño sin semillas.
2. En una sartén, calienta el aceite, pocha la cebolla 3 minutos, añade el jalapeño y las setas y saltéalas a fuego fuerte 6–8 minutos, hasta que se evapore su jugo. Al final, incorpora las hojas de epazote troceadas pequeñas y sala. Si no tienes epazote, una pizca de orégano y un poco más de cilantro lo sustituyen.
3. Amasa la masa harina con la sal y el agua tibia necesaria para obtener una masa blanda que no se pegue; déjala reposar 10 minutos y luego divídela en 12 bolas.
4. Aplasta las bolas entre dos plásticos (o en una prensa de tortillas) en tortillas finas de unos 15 cm.
5. Pon las tortillas en una sartén caliente y sin aceite, coloca en una mitad queso Oaxaca deshebrado y setas, dóblalas por la mitad y hazlas 2–3 minutos por cada lado, hasta que la masa tenga manchas tostadas y el queso se funda. Si no tienes queso Oaxaca, la mozzarella también sirve.
6. Sírvelas calientes, con salsa verde o roja.
Consejo: En Ciudad de México la quesadilla a menudo se hace sin queso: si la quieres más ligera, pruébala solo con setas.
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