1. Pon los garbanzos en remojo la noche anterior; desala el bacalao en agua fría 24–36 horas (cambiando el agua varias veces) y luego quítale la piel y las espinas y desmígalo en trozos grandes.
2. En una olla grande, cubre los garbanzos con la hoja de laurel y media cebolla con agua caliente abundante, de modo que queden bien cubiertos, y cuécelos a fuego lento 75–90 minutos, hasta que estén tiernos.
3. Mientras tanto, cuece los huevos 10 minutos, hasta que estén duros; pélalos y pícalos.
4. En una sartén, pocha en el aceite de oliva el resto de la cebolla picada fina y el ajo 8 minutos, retíralo del fuego, incorpora el pimentón y echa el sofrito a los garbanzos.
5. Añade las espinacas lavadas y los trozos de bacalao y cuécelo 10–12 minutos más; sálalo solo al final, porque el pescado puede estar salado.
6. Sírvelo en platos hondos, espolvoreado con el huevo duro picado.
Consejo: Es el guiso tradicional del Viernes Santo; si tienes menos tiempo, usa garbanzos cocidos de bote y estará listo en 30 minutos.
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