1. Corta los muslos de pollo por la articulación en dos (contramuslo y muslo) y la pechuga en 4 trozos; puedes quitarles la piel, pero también puedes dejarla.
2. Riega la carne con zumo de limón, salpimiéntala y déjala reposar 15 minutos.
3. Rebózala en este orden: harina, huevo batido y pan rallado, presionando el pan solo ligeramente.
4. En una cazuela honda, calienta el aceite a unos 160 °C: que no esté demasiado caliente, porque la carne con hueso necesita tiempo.
5. Fríe los muslos 12–14 minutos y los trozos de pechuga 7–8 minutos, dándoles la vuelta una vez, hasta que estén dorados y hechos; escúrrelos sobre papel de cocina.
6. Al final, echa las hojas de perejil 10 segundos en el aceite caliente y sirve el pollo con el perejil crujiente, gajos de limón y ensalada de patata.
Consejo: Comprueba el muslo pinchándolo junto al hueso: si el jugo que sale es transparente, está listo; si es rosado, fríelo unos minutos más.
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