El secreto del pollo empanado es un rebozado cuidadoso y un aceite a la temperatura adecuada.
1. Corta la pechuga de pollo en filetes, aplánalos ligeramente y salpimiéntalos.
2. Prepara tres platos: en uno pon harina; en otro, huevo batido; y en el tercero, pan rallado.
3. Reboza la carne en este orden (harina, huevo, pan rallado), procurando que quede cubierta de manera uniforme.
4. Empieza a freírla en abundante aceite caliente, a fuego medio.
5. Fríela por ambos lados hasta que esté dorada y la carne esté completamente hecha por dentro.
6. Escurre la carne sobre papel de cocina y sírvela recién hecha.
Consejo: El aceite está listo cuando, al echar una miga, enseguida se forman burbujitas a su alrededor: en aceite demasiado frío, el rebozado queda grasiento.
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