El lecsó es el sabor del verano húngaro: se prepara con pocos ingredientes, pero de buena calidad, y es justo su sencillez lo que lo hace inimitable.
1. Corta la cebolla en aros y póchala en el aceite a fuego medio hasta que esté transparente (unos 5 minutos).
2. Añade el pimiento claro cortado en tiras y póchalo unos minutos, hasta que se ablande un poco.
3. Retíralo del fuego, incorpora el pimentón y luego añade el tomate en dados.
4. Sálalo y cuécelo a fuego medio hasta que el pimiento esté tierno, pero siga entero: no lo deshagas, debe quedar en trozos.
Consejo: El lecsó es tan bueno como sus ingredientes: con tomates maduros y carnosos y pimientos aromáticos está más rico.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.