1. Ralla fina parte de la piel de la lima y luego exprime su zumo.
2. Calienta a fuego medio una sartén grande sin aceite y tuesta las pipas de calabaza 3–4 minutos, sacudiéndola sin parar, hasta que empiecen a estallar y se hinchen un poco.
3. Riégalas con el aceite, añade el chile en polvo, el ajo en polvo y la sal y remueve medio minuto más.
4. Vierte el zumo de lima (chisporroteará) y remueve hasta que se evapore por completo y las especias se adhieran a las pipas (aprox. 1 minuto).
5. Pásalas a una bandeja, espolvoréalas con la ralladura de lima y deja que se enfríen por completo: al enfriarse quedan realmente crujientes.
6. Sírvelas en un cuenco, como aperitivo o esparcidas sobre una ensalada; en un recipiente hermético aguantan una semana.
Consejo: No te separes de la sartén: las pipas se queman en un instante y amargan.
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