El fish and chips es el plato icónico de la cocina británica: pescado crujiente frito en rebozado de cerveza, acompañado de patatas fritas gruesas.
Para la guarnición
1. Pela las patatas y córtalas en bastones del grosor de un dedo. En una cazuela honda, calienta el aceite a temperatura media (unos 150 °C) y fríe previamente los bastones hasta que estén tiernos, pero sin que tomen color. Sácalos y escúrrelos.
Para el pescado
2. Seca el pescado blanco, córtalo en raciones y salpimiéntalo.
Para el rebozado
3. Mezcla la harina con una pizca de sal y añade poco a poco la cerveza fría, hasta obtener un rebozado espeso, como una masa de crepes, sin grumos.
4. Calienta el aceite a 180 °C. Pasa los trozos de pescado por el rebozado, deja que escurra el exceso y fríelos en el aceite caliente hasta que estén dorados y crujientes. Pásalos a papel de cocina.
5. Vuelve a freír las patatas ahora a más temperatura (unos 190 °C), hasta que estén crujientes y doradas.
6. Sirve enseguida el pescado y las patatas, recién hechos, con gajos de limón.
Consejo: El secreto de un rebozado ligerísimo y crujiente es la cerveza helada: la masa fría se infla al instante en el aceite caliente.
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