La pechuga de pollo bien sazonada y hecha a la parrilla queda jugosa y combina de maravilla con cualquier guarnición.
1. Corta la pechuga de pollo en filetes del mismo grosor y aplánalos ligeramente, para que se hagan por igual.
2. Mezcla el aceite con el pimentón y el ajo machacado y frota bien la carne con ello.
3. Deja reposar los filetes adobados 20 minutos, para que cojan sabor.
4. Ásalos en una parrilla caliente o en una sartén grill estriada 4–5 minutos por cada lado: quedarán bonitas marcas en forma de rejilla y su jugo saldrá transparente.
5. Salpimiéntalos y déjalos reposar unos minutos antes de servir, para que el jugo se reparta.
Consejo: No hagas la carne de más: está en su punto cuando justo pierde el color rosado; así queda tierna y jugosa.
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