1. Prepara antes el almíbar: cuece el azúcar con 600 ml de agua 10 minutos, añade al final el zumo de medio limón y deja que se enfríe por completo.
2. Precalienta el horno a 180 °C y unta con mantequilla una bandeja de unos 25×35 cm.
3. Bate los huevos con el azúcar 5 minutos hasta que estén espumosos y luego incorpora el yogur y la ralladura del limón.
4. Mezcla la sémola de trigo, la harina y la levadura química e incorpóralas con cuidado a la mezcla de huevo.
5. Extiende la masa en la bandeja y hornéala 30–35 minutos, hasta que esté dorada (prueba del palillo).
6. Corta el pastel caliente en cuadrados, riégalo de manera uniforme con el almíbar frío, déjalo reposar 2 horas y sírvelo espolvoreado con pistachos molidos.
Consejo: Es uno de los postres más antiguos de la cocina otomana y debe su nombre a un poeta persa. Sigue la misma regla que el baklava: pastel caliente, almíbar frío.
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