1. Calienta el horno a 200 °C. Pela las patatas y córtalas en láminas muy finas (de unos 2 mm), sin lavarlas.
2. En el fondo de una sartén apta para horno (o de un molde) untada con mantequilla, coloca las láminas de patata en círculos, solapándolas.
3. Unta cada capa con mantequilla derretida y salpimiéntala: así se va construyendo el «pastel».
4. Presiona la superficie para que quede compacta y úntala con el resto de la mantequilla.
5. Hornéalo unos 45–50 minutos, hasta que la patata esté tierna y la base y la superficie estén doradas.
6. Déjalo reposar unos minutos, vuélcalo sobre un plato y sírvelo cortado en porciones, como una tarta.
Consejo: Lo esencial de las pommes Anna son las láminas finas y la mantequilla abundante: así queda crujiente por fuera y tierno por dentro. Presiona bien las capas, para que al servirlo se mantenga entero y se pueda cortar.
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