El pastel de manzana sale realmente bien cuando la masa es quebradiza y el relleno jugoso, pero no líquido. No te preocupes si nunca has hecho masa quebrada: el secreto es la mantequilla fría y trabajar rápido.
Para la masa:
1. Desmenuza 400 g de harina con 200 g de mantequilla fría en dados hasta que tenga textura de pan rallado.
2. Añade 1 huevo y una pizca de sal y une la masa con movimientos rápidos, solo hasta que se forme; no la trabajes en exceso.
3. Envuélvela en film y déjala reposar en la nevera al menos 30 minutos, para que sea más fácil de estirar.
Para el relleno:
4. Ralla 1 kg de manzanas y escúrreles bien el jugo: un relleno acuoso empapa la masa.
5. Mézclalas con 100 g de azúcar y 1 cucharadita de canela.
Montaje y horneado:
6. Estira la mitad de la masa y colócala en una bandeja untada con mantequilla; reparte encima el relleno de manera uniforme.
7. Estira la otra lámina de masa, colócala sobre el relleno, presiona los bordes para sellarlos y pincha la superficie con un tenedor.
8. Hornéalo en el horno precalentado a 180 °C hasta que esté dorado, unos 35–40 minutos. Espolvoréalo con azúcar y córtalo templado.
Consejo: Antes de hornearlo, enfría el pastel ya relleno 10 minutos: así la mantequilla se derrite más despacio en el horno y la masa queda más quebradiza.
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