1. Lleva a ebullición la leche con la vaina de vainilla raspada y la mitad del azúcar; luego, sin dejar de remover, echa la sémola de trigo en lluvia y cuécela 4–5 minutos, hasta obtener una crema espesa.
2. Apártala del fuego e incorpora 30 g de mantequilla; bate los huevos con el resto del azúcar hasta que estén espumosos e incorpóralos poco a poco a la crema algo templada.
3. Unta con mantequilla una bandeja de unos 25×35 cm y coloca en ella la mitad de las láminas de pasta filo, pintando cada una con mantequilla derretida; los bordes pueden colgar.
4. Extiende encima la crema, dobla los bordes sobre ella y cúbrela con el resto de las láminas, también pintadas con mantequilla; marca las porciones en la superficie con un cuchillo afilado.
5. Hornéalo a 180 °C 40–45 minutos, hasta que la superficie esté dorada y crujiente, y luego déjalo enfriar 15 minutos.
6. Sírvelo tibio, cortado en cuadrados y generosamente espolvoreado con azúcar glas y canela.
Consejo: La bougatsa es el legendario desayuno de Tesalónica, donde se vende en las panaderías desde el amanecer. Tibia está mejor; si sobra, caliéntala un momento en el horno, para que la masa vuelva a quedar crujiente.
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