1. Precalienta el horno a 200 °C; engrasa con mantequilla 4 moldes alargados pequeños (de unos 10 cm) o 4 huecos de un molde de magdalenas.
2. Mezcla la harina con la levadura química, el azúcar y la sal y luego añade el huevo, la leche y la mantequilla fundida y mézclalo hasta obtener una masa espesa como de crepes y sin grumos.
3. Reparte la masa a partes iguales entre los moldes, llenándolos más o menos hasta un tercio.
4. Esparce sobre la masa un poco de jamón picado pequeño y queso rallado y luego casca con cuidado un huevo entero en cada molde y espolvoréalo con una pizca de sal y pimienta.
5. Hornéalos 15–18 minutos, hasta que la masa esté dorada y bien hecha, la clara haya cuajado y la yema siga tierna.
6. Deja que se enfríen un poco, sácalos del molde y cómelos calientes, con las manos.
Consejo: El gyeran-ppang es el tentempié de desayuno favorito de las calles de Seúl en invierno: un panecillo tierno y dulzón con un huevo entero encima. Si prefieres la yema más hecha, hornéalos 2–3 minutos más.
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