1. Corta la panceta de cerdo en lonchas de medio centímetro de grosor y sálalas por ambos lados.
2. Colócalas en una sartén fría y fríelas a fuego medio 6–8 minutos por cada lado, hasta que suelten la grasa y queden crujientes; sácalas sobre papel de cocina.
3. Mientras tanto, pela las patatas y cuécelas en agua con sal 20 minutos, hasta que estén tiernas.
4. Para la salsa, derrite la mantequilla, tuesta en ella la harina 1 minuto y luego vierte la leche sin dejar de remover y cuécela 5 minutos, hasta que espese.
5. Pica muy fino el perejil e incorpóralo a la salsa; salpimiéntala.
6. Sirve la carne crujiente con las patatas cocidas y abundante salsa de perejil.
Consejo: El stegt flæsk med persillesovs ganó en 2014 el título de «plato nacional» en una votación de los daneses. El secreto es la sartén fría: al calentarse despacio, la grasa de la panceta se funde bien y la carne queda crujiente de manera uniforme, como el cristal. Pon mucho perejil en la salsa: que quede más verde que blanca.
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