1. Lava el arroz tres veces, déjalo en remojo 30 minutos, cúbrelo con el agua, llévalo a ebullición, cuécelo 12 minutos a fuego lento y déjalo reposar 10 minutos.
2. Corta el muslo de pollo en trozos de un bocado y la cebolla en gajos finos.
3. En una sartén pequeña lleva a ebullición el dashi con la salsa de soja, el mirin y el azúcar, añade la cebolla y el pollo y cuece 6–7 minutos, hasta que la carne esté hecha.
4. Bate los huevos solo ligeramente (deben quedar vetas blancas) y viértelos en la sartén en dos veces: cuece la primera mitad 1 minuto, añade la segunda, tapa y retira del fuego a los 30 segundos.
5. El huevo debe cuajar justo lo necesario; la parte de arriba tiene que quedar cremosa.
6. Sirve el arroz caliente en cuencos hondos, desliza encima el pollo con huevo junto con su caldo, espolvorea cebolleta y sirve enseguida.
Consejo: El nombre («padre e hijo») se refiere al pollo y al huevo. En Japón se prepara ración a ración en una sartén pequeña con mango (oyako-nabe); si lo haces así, quedará aún más bonito.
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