1. Precalienta el horno a 200 °C. Seca los muslos de pollo, salpimiéntalos y frótalos con aceite de oliva.
2. Pela las patatas, córtalas en gajos grandes y extiéndelas en una bandeja.
3. Esparce sobre las patatas los dientes de ajo ligeramente aplastados con piel y las ramitas de romero, riégalas con aceite de oliva y sálalas.
4. Coloca los muslos sobre las patatas con la piel hacia arriba y riégalos con el zumo del limón.
5. Ásalo en el horno unos 40–45 minutos, dando la vuelta una vez a las patatas, hasta que la piel del muslo esté crujiente y las patatas doradas.
6. Déjalo reposar unos minutos y sírvelo con las patatas asadas, el jugo del asado y el ajo asado.
Consejo: Es un clásico de diario en una sola bandeja: la grasa que suelta el muslo da sabor a las patatas. El calor alto hace la piel crujiente. Con una ensalada fresca, es un plato completo.
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