El pot roast es el triunfo de la cocción lenta: en unas horas, el morcillo de ternera se vuelve tan meloso que casi se puede comer con tenedor, entre las verduras y un jugo sabroso.
1. Sala el morcillo y dóralo bien por todos lados en aceite caliente, a fuego medio-fuerte: esto sella los jugos y le da un sabor profundo.
2. Añade la cebolla, la zanahoria y el apionabo en dados y rehógalos con la carne unos minutos.
3. Incorpora el concentrado de tomate, vierte el caldo de carne y añade las hojas de laurel.
4. Tápalo y cuécelo a fuego bajo (o en el horno a 150 °C) 2,5–3 horas, hasta que la carne esté melosa.
5. En la última hora, añade las patatas en dados y cuécelas con la carne hasta que estén tiernas. Ponle pimienta a tu gusto.
Consejo: La cocción larga y lenta es lo que hace que la carne se deshaga con el tenedor: no la apresures.
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