1. En un bol, mezcla la harina con la levadura seca y el azúcar, vierte el agua templada y 2 cucharadas de aceite de oliva y, por último, la sal; amásalo 10 minutos hasta obtener una masa lisa y blanda.
2. Tápala y déjala subir en un lugar cálido unas 1,5–2 horas, hasta que doble su volumen.
3. Mezcla el tomate triturado con el resto del aceite, la mitad del orégano y una pizca de sal; corta la mozzarella en daditos y escúrrela.
4. Estira la masa sobre una superficie enharinada a 1 cm de grosor y corta discos con un cortapastas de 6–7 cm; ponlos en una bandeja con papel de horno y déjalos subir tapados 20 minutos más. Precalienta el horno a 230 °C.
5. Unta el centro de cada disco con una cucharadita de salsa de tomate y hornéalos 10 minutos; luego esparce la mozzarella y hornéalos 4–5 minutos más, hasta que el queso se funda y los bordes estén dorados.
6. Espolvoréalas con el resto del orégano y sírvelas calientes o tibias.
Consejo: Son el bocado imprescindible de los cumpleaños y aperitivos italianos; también puedes ponerles anchoas, aceitunas o jamón, y las pizzette ya horneadas se pueden congelar.
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