1. Pon las almejas 30 minutos en agua fría con sal, para que suelten la arena; desecha las que estén abiertas o tengan la concha rota. Sala ligeramente las rodajas de merluza.
2. En una cazuela ancha y baja, pocha en el aceite de oliva el ajo picado fino a fuego lento 1–2 minutos, hasta que desprenda aroma, pero sin dorarlo.
3. Espolvorea la harina, remueve medio minuto y luego vierte poco a poco el vino blanco y el caldo de pescado, removiendo sin parar, hasta obtener una salsa lisa y ligeramente espesa.
4. Incorpora tres cuartas partes del perejil y coloca la merluza en la salsa con la piel hacia arriba; reparte las almejas alrededor.
5. Cuécelo tapado a fuego lento 5–7 minutos, meneando de vez en cuando la cazuela en círculos, para que la gelatina del pescado ligue la salsa; cuando las almejas se hayan abierto y la merluza esté hecha, está listo (desecha las almejas que sigan cerradas).
6. Sírvelo en la cazuela, espolvoreado con el resto del perejil, con patatas cocidas o pan.
Consejo: No remuevas el pescado con una cuchara: el meneo liga la salsa, mientras que la cuchara rompe la delicada carne.
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