1. En un cazo pequeño tuesta el azúcar y la yerba mate a fuego medio, removiendo sin parar, 1–2 minutos, hasta que el azúcar empiece a caramelizarse y las hojas desprendan aroma: es el secreto del «mate cocido quemado».
2. Vierte el agua con cuidado (¡salpica!) y llévalo a ebullición.
3. Retíralo del fuego y déjalo reposar tapado 3–4 minutos.
4. Mientras tanto, calienta la leche en otro cazo hasta que esté a punto de hervir.
5. Cuela el mate por un colador fino y mézclalo con la leche caliente.
6. Sírvelo bien caliente en tazones, con más azúcar si quieres.
Consejo: El mate sorbido de la calabaza con bombilla (pajita metálica) es el ritual social; el «mate cocido», en cambio, es el desayuno de diario: en los colegios y en las casas argentinas se toma con una tostada con mantequilla o una medialuna.
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