1. Lleva el agua a ebullición y deja que se enfríe hasta unos 80 °C: el agua hirviendo amarga el matcha.
2. Tamiza el matcha por un colador fino en un cuenco, para que no queden grumos.
3. Vierte el agua caliente y bátelo con un batidor de bambú (chasen) o con unas varillas pequeñas, con movimientos rápidos en forma de W, 20–30 segundos, hasta que haga espuma.
4. Calienta la leche en una cazuela a 65–70 °C (sin que hierva), incorpora la miel y luego espúmala con un espumador o unas varillas.
5. Reparte el matcha en cuatro tazas y vierte despacio la leche espumosa por encima.
6. Sírvelo enseguida; en verano también puedes ofrecerlo frío, sobre cubitos de hielo.
Consejo: El matcha latte es un clásico moderno de las cafeterías japonesas: estimulante, pero suave. De las bebidas vegetales, la de avena y la de soja son las que mejor espuma hacen.
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