1. Tamiza juntas la harina de almendra y el azúcar glas, para obtener un polvo fino y sin grumos.
2. Monta las claras con el azúcar hasta obtener un merengue firme y brillante.
3. Incorpora la mezcla de almendra al merengue sin apretar, con unos pocos movimientos firmes (macaronage), hasta obtener una masa que caiga despacio formando una cinta.
4. Con una manga pastelera, forma discos iguales sobre papel de horno, golpea la bandeja contra la mesa y déjalos reposar 30 minutos a temperatura ambiente, hasta que se forme una piel en la superficie.
5. Hornéalos a 150 °C unos 14 minutos: se formará en su base el característico «pie» (pied).
6. Lleva la nata a ebullición, viértela sobre el chocolate negro, mézclalo hasta obtener una ganache lisa y une los discos de dos en dos con ella.
Consejo: El macaron es un dulce de precisión y paciencia: tamiza con cuidado y deja reposar siempre los discos antes de hornearlos, para conseguir una cúpula lisa y un pie bonito. Tras una noche en la nevera quedan realmente cremosos.
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