1. Pon el azúcar con 200 ml de agua en un cazo y llévalo a ebullición, removiendo hasta que se disuelva por completo.
2. Deja que el almíbar se enfríe del todo.
3. Exprime los limones y cuela el zumo.
4. Mezcla en una jarra grande el almíbar, el zumo de limón y el agua fría.
5. Pruébala y ajústala a tu gusto con más zumo de limón o almíbar.
6. Sírvela con mucho hielo, rodajas de limón y hojas de menta fresca.
Consejo: El almíbar es el secreto: el azúcar nunca se disuelve bien en agua fría y se queda en el fondo del vaso. El almíbar aguanta una semana en la nevera.
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