1. Pela el jengibre con el borde de una cucharita y córtalo con un pelador o una mandolina en láminas finísimas y translúcidas.
2. Sala las láminas, mézclalas y déjalas reposar 30 minutos, para que suelten líquido.
3. Mientras tanto, en un cazo pequeño, lleva a ebullición el vinagre de arroz, el azúcar y el agua, hasta que se disuelva el azúcar.
4. Echa el jengibre en un cazo con agua hirviendo 1 minuto, escúrrelo y estrújalo bien.
5. Mételo aún caliente en un tarro limpio y vierte encima el adobo caliente, hasta cubrirlo por completo.
6. Déjalo enfriar, ciérralo y déjalo madurar en la nevera al menos 24 horas; sírvelo con sushi, sashimi y onigiri.
Consejo: El gari sirve para neutralizar el sabor entre bocado y bocado: no lo pongas encima del sushi, cómelo entre dos piezas. Con jengibre tierno de piel fina toma un color rosa pálido; en la nevera se conserva meses.
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