Los huevos revueltos cremosos y sedosos del desayuno inglés: se hacen a fuego lento y con paciencia, y ese es justo su secreto.
1. Bate bien los huevos con la nata y una pizca de sal.
2. Funde la mantequilla a fuego lento en un cazo de fondo grueso: no la dores, solo deja que se derrita.
3. Vierte el huevo y remuévelo despacio y sin parar con una cuchara de madera, arrastrando la mezcla desde el fondo y las paredes del cazo.
4. En cuanto empiece a cuajar, pero siga brillante y tierno, retíralo del fuego y sigue removiendo: el calor residual termina la cocción.
5. Todavía cremoso y un poco líquido, ponlo con una cuchara sobre las rebanadas de pan tostado.
6. Sírvelo enseguida, espolvoreado con pimienta negra recién molida y perejil picado.
Consejo: No son los huevos revueltos de toda la vida: se hacen a fuego lento, removiendo sin parar, y quedan cremosos. Si esperas a que cuajen del todo en la sartén, ya se te han pasado.
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