1. Quita las semillas al tomate y córtalo en daditos; corta la cebolleta, junto con su parte verde, en rodajas finas.
2. En un bol, bate los huevos con un tenedor con una pizca de sal y pimienta.
3. En una sartén, funde la mantequilla a fuego medio y pocha la cebolleta 2 minutos.
4. Añade el tomate y cuécelo 2–3 minutos, hasta que suelte el jugo y se ablande un poco.
5. Vierte encima el huevo y hazlo a fuego bajo 2–3 minutos, removiendo despacio y sin parar con una espátula, hasta que cuaje en trozos cremosos y tiernos: no lo dejes secar.
6. Sírvelos enseguida con arepa, pan y una taza de chocolate caliente o café.
Consejo: «Perico» significa «periquito»: el amarillo del huevo, el rojo del tomate y el verde de la cebolleta recuerdan las plumas del pájaro; en Colombia y Venezuela son la base de los desayunos de diario.
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