1. En un cuenco pequeño, disuelve la maicena en unos 100 ml de leche fría, sin grumos.
2. En una cazuela, calienta el resto de la leche con la nata y el azúcar, removiendo (que no llegue a hervir).
3. Incorpora la leche con maicena y cuécelo 2–3 minutos sin dejar de remover, hasta que espese ligeramente (que cubra el dorso de la cuchara).
4. Viértelo en un bol, cubre la superficie con film transparente, deja que se enfríe y luego mételo en la nevera al menos 4 horas (mejor toda una noche).
5. Vierte la base bien fría en la heladera y congélala según las instrucciones del aparato unos 25–30 minutos; luego pásala a un recipiente y déjala endurecer en el congelador 1–2 horas. Sin heladera: ponla en un recipiente plano en el congelador y, durante 3 horas, remuévela con energía cada media hora (o tritúrala con la batidora de mano).
6. Antes de servirlo, déjalo 5–10 minutos a temperatura ambiente, para que sea fácil hacer bolas.
Consejo: Es el helado italiano de leche «puro», sin huevo, la base de las heladerías: se convierte en stracciatella si al final dejas caer chocolate negro derretido mientras lo remueves. Es mejor comerlo antes de una semana, porque después cristaliza.
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