El secreto del gyros es el adobo especiado y la carne hecha rápido a temperatura alta: así queda dorada por fuera y jugosa por dentro.
1. Corta la pechuga de pollo en tiras finas.
2. Mezcla un adobo con el aceite, el ajo machacado, el orégano y el pimentón, salpimiéntalo y mezcla bien la carne con él.
3. Déjala marinar en la nevera al menos 1–2 horas, o incluso toda la noche, para que coja sabor.
4. Hazla rápido en una sartén bien caliente o en la parrilla, repartida en poca cantidad, para que se dore por fuera y siga jugosa por dentro.
5. Mientras tanto, corta en rodajas el tomate y el pepino y calienta ligeramente el pan de pita.
6. Rellena la pita con la carne, añade las verduras frescas y sírvelo enseguida, caliente.
Consejo: La carne se dora bien si no llenas demasiado la sartén: mejor hazla en varias tandas, o empezará a cocerse en su jugo.
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