1. Precalienta el horno a 160 °C. Pela las patatas y córtalas en rodajas finas (de unos 2–3 mm) (no las laves, para que el almidón ayude a espesar).
2. Frota bien una fuente para horno con el ajo partido por la mitad y úntala ligeramente con mantequilla.
3. Calienta la nata con la leche, salpimiéntala y ralla dentro una pizca de nuez moscada.
4. Coloca las rodajas de patata por capas en la fuente, salando cada capa.
5. Vierte encima la nata especiada, de modo que cubra justo las patatas.
6. Hornéalo unos 60 minutos, hasta que las patatas estén tiernas y la superficie dorada; déjalo reposar unos minutos antes de servirlo.
Consejo: El auténtico gratin dauphinois no lleva queso: la cremosidad la aportan la nata y el almidón de la patata. No laves las patatas cortadas y hornéalo a temperatura suave, para que quede sedoso y meloso.
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