1. En un cazo, lleva a ebullición el agua con el azúcar y la ralladura de limón y remueve hasta que el azúcar se disuelva por completo; deja que se enfríe.
2. Exprime los limones (unos 250 ml de zumo), mezcla el zumo con el almíbar frío y cuélalo por un colador fino.
3. Viértelo en una bandeja o recipiente plano de metal (cuanto más plano, antes se congela) y mételo en el congelador.
4. Pasados unos 45 minutos, cuando empiece a helarse por los bordes, ráscalo bien con un tenedor, llevando los cristales de hielo hacia el centro.
5. Repítelo cada 30 minutos durante 3–4 horas, hasta que todo se convierta en un hielo suelto, en escamas y cristalino.
6. Sírvelo con una cuchara en vasos previamente enfriados, enseguida.
Consejo: En Sicilia, en verano, se toma incluso para desayunar, con un brioche tierno; en el congelador aguanta días, pero antes de servir ráscalo siempre con un tenedor para que vuelva a quedar en escamas. Si quieres, decóralo con hojas de menta fresca.
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