1. El gallo pinto sale mejor con arroz cocido y frijoles negros cocidos del día anterior: cuece el arroz la víspera y guárdalo en la nevera, y reserva los frijoles con su caldo de cocción (también sirven de lata, pero no tires el líquido).
2. En una sartén grande, calienta el aceite y pocha 5 minutos la cebolla y el pimiento picados finos; añade el ajo machacado y sofríelo 1 minuto.
3. Añade los frijoles con unos 100 ml de su caldo y cuécelos 3–4 minutos, hasta que el líquido espese un poco.
4. Echa el arroz y la salsa Lizano (puede sustituirse por salsa Worcestershire) y dale vueltas hasta que el arroz quede uniformemente «manchado» por los frijoles: de ahí el nombre, gallo pinto.
5. Mientras tanto, en otra sartén, fríe los huevos en un poco de aceite y sálalos.
6. Sirve el gallo pinto espolvoreado con cilantro picado, con el huevo frito encima.
Consejo: En Costa Rica y Nicaragua es el desayuno clásico: a menudo se come con plátano macho, nata agria y una taza de café, y los dos países todavía discuten de quién es el original.
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