El shortbread es la clásica galleta de mantequilla, tierna y quebradiza, de la hora del té escocesa, hecha con tres ingredientes sencillos.
1. Bate la mantequilla blanda con el azúcar glas hasta que esté cremosa.
2. Añade la harina y una pizca de sal.
3. Únelo lo justo: cuanto menos lo amases, más tierno quedará.
4. Estíralo hasta 1 cm de grosor aproximadamente y córtalo en barritas o discos.
5. Pincha la superficie con un tenedor.
6. Hornéalas a 160 °C 20–25 minutos: solo deben tomar un color pálido.
Consejo: La proporción clásica es 3 partes de harina, 2 de mantequilla y 1 de azúcar; cuanto menos trabajes la masa, más tierna quedará.
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